Cuando tenia 20 años, estos temas de amor propio no eran discutidos en mi casa ni en mi entorno. La palabra amor estaba relacionada con el amor de los demás y hacia los demás incluyendo a Dios, pero nunca entendí que se trataba de mí. No había ningún estilo de vida definido que se identificara con el amor propio desde mi óptica.  

Hoy en día las perspectivas sobre el amor propio han evolucionado, ahora son publicas, más conscientes, y hasta se ha hecho una tendencia comercial. Me parece fenomenal que los medios y bloggers cada vez mas nos inviten a descubrir el arte de cuidarse, sin embargo no hay que perder el criterio porque una mascarilla en la cara, un viaje sola o hacer yoga no necesariamente sean un reflejo de tu amor propio.  

En el camino hacia mis 50´s, han sido muchos los cambios que he tenido que hacer para saber lo que me funciona para cada circunstancia. Somos seres mutantes, así que lo que me servía a los 30 no es lo mismo que a los 40 y menos a los 50. Han habido épocas en las que he sido; muy estricta conmigo misma, y eso me llevo a momentos de dureza y exigencia donde la compasión faltaba, otras en las que me abandoné dejando mis rutinas y perdiéndome en las necesidades de los demás en vez de en las mías, y otras donde conseguí el balance. Lo que importa es saber descubrir lo que necesitas en cada momento y podértelo dar con amor.   

El amor propio va mas allá de tener una rutina estricta de ejercicios y comer lechugas y frutas, porque posiblemente esos ejercicios o dieta en otro momento no es lo que tu cuerpo, tu mente o tu espíritu te pidan.  

El amor propio requiere disciplina, dedicación, observación, paciencia, vulnerabilidad, empoderamiento, fortaleza, balance, estabilidad, fluidez, introspección, tiempo, seguridad, entendimiento, constancia, no juzgar, saber cuando es suficiente de algo o alguien, saber cuando necesitas algo y cuando no, creer en ti, aceptación, confianza y compasión. Todos estos aspectos son la base que te llevara a darte ese amor en cada momento de tu vida.